Cartier Column

Redacción 18, Agosto, 2009

 

El arquitecto y diseñador industrial milanés Alessandro Mendini recibió un encargo desde Cartier: crear una joya sublime, que simbolizase la historia y tradición artesana de la firma francesa, con piedras preciosas perforadas, desmontadas o gravadas, no aptas ya para la joyería clásica.

Tal cantidad de gemas sólo existía en los tesoros de las iglesias medievales, de los reyes y sultanes, como piezas de extrema rareza, reliquias o símbolos de devoción y ostentación, pero Mendini quiso darle a su obra un sentido de pureza inalcanzable.

Encapsuladas en tubos de cristal, se encajaron verticalmente en flautas de oro rosa, y, siguiendo pautas de la arquitectura grecorromana, se incorporaron a siete bloques alrededor de un eje. 18 meses de trabajo dieron como resultado este capricho de 17.763,079 quilates de 2,33 metros de alto y 720 kilos de peso, que, con sus diamantes, esmeraldas, zafiros, granates, rubíes, calcedonias, turmalinas, aguamarinas, amatistas, perlas... se presentó en la última edición de la feria Art Basel, y ahora tiene un espacio propio en la Fondation Cartier (París).

 

 

WWW.OROETC.COM